Antes de preguntarte cuántos paneles caben en el tejado o qué potencia debería tener cada placa, hay un dato que merece la pena conocer: cuánta electricidad consume realmente tu vivienda.
El consumo eléctrico es uno de los puntos de partida para dimensionar una instalación fotovoltaica. Y para calcularlo bien no basta con mirar cuánto pagaste en la última factura.
Una vivienda puede tener una factura elevada por el precio de la energía y no necesariamente por consumir muchísimos kWh. También puede ocurrir lo contrario.
Lo que nos interesa para estudiar las placas solares es, sobre todo, la energía consumida medida en kWh y cómo se reparte ese consumo a lo largo del día y del año.
El dato que debes buscar en tu factura
Cuando revises tu factura eléctrica encontrarás diferentes conceptos: potencia contratada, energía consumida, impuestos, alquiler de equipos y otros cargos.
Para dimensionar inicialmente una instalación solar, uno de los datos que más nos interesa es:
Consumo: kWh
Imaginemos que durante un periodo has consumido:
365 kWh
Eso representa la cantidad de energía eléctrica consumida durante ese periodo de facturación.
No debemos confundirlo con los kW de potencia contratada, porque representan cosas diferentes.
Por ejemplo, una vivienda podría tener una potencia contratada de 4,6 kW y consumir 4.200 kWh durante todo el año.
Para estudiar el autoconsumo nos interesa especialmente reconstruir esos 4.200 kWh anuales y entender cómo se producen.

Cómo calcular el consumo eléctrico anual
La forma más sencilla consiste en recopilar el consumo de aproximadamente 12 meses y sumar los kWh.
Si dispones de facturas mensuales:
Enero + febrero + marzo + ... + diciembre = consumo anual
Si la facturación cubre periodos diferentes, no pasa nada. Lo importante es intentar abarcar aproximadamente un año completo sin duplicar periodos.
¿Por qué un año?
Porque el consumo doméstico puede variar considerablemente según la época.
El uso de aire acondicionado, piscina, termo eléctrico, electrodomésticos o la ocupación de la vivienda puede hacer que algunos meses sean muy diferentes a otros.
Mirar únicamente una factura puede darnos una fotografía poco representativa.
Ejemplo práctico con 12 meses de consumo
Imaginemos una vivienda cuyo consumo durante el último año ha sido:
| Mes | Consumo |
|---|---|
| Enero | 350 kWh |
| Febrero | 325 kWh |
| Marzo | 330 kWh |
| Abril | 310 kWh |
| Mayo | 320 kWh |
| Junio | 350 kWh |
| Julio | 410 kWh |
| Agosto | 440 kWh |
| Septiembre | 390 kWh |
| Octubre | 350 kWh |
| Noviembre | 340 kWh |
| Diciembre | 375 kWh |
El consumo anual sería:
4.290 kWh/año
Ahora ya tenemos una referencia mucho más útil que decir simplemente:
“Pago unos 90 € al mes de electricidad”.
Los 4.290 kWh nos permiten empezar a estudiar qué potencia fotovoltaica podría tener sentido.
Pero todavía nos falta una parte importante.
No sabemos cuándo se consumen esos 4.290 kWh.
¿Sirve el importe mensual de la factura?
Sí, pero principalmente como referencia inicial.
De hecho, en nuestra calculadora podemos utilizar rangos de factura porque es un dato que muchos usuarios conocen inmediatamente.
Sin embargo, dos hogares que pagan cantidades similares pueden consumir diferentes cantidades de energía debido a su tarifa, potencia contratada, precios aplicados y otros conceptos de la factura.
Si tienes disponible el consumo real en kWh, es un dato mucho mejor para dimensionar.
Por eso, cuando llegue el momento de solicitar un presupuesto definitivo, merece la pena facilitar las facturas o el historial de consumo al instalador.
Por qué importa a qué hora consumes
Aquí aparece uno de los conceptos más importantes del autoconsumo.
Supongamos que dos viviendas consumen exactamente:
4.500 kWh al año.
En la primera hay actividad durante todo el día: teletrabajo, electrodomésticos, climatización, piscina y otros consumos coinciden parcialmente con las horas solares.
En la segunda, sus ocupantes salen por la mañana y regresan por la tarde.
Aunque ambas consumen los mismos kWh anuales, su capacidad para consumir directamente la electricidad producida por los paneles puede ser diferente.
La energía producida y utilizada en ese mismo momento constituye autoconsumo directo.
Cuando existe producción pero no suficiente consumo instantáneo, aparecen excedentes que, dependiendo de la instalación y contrato, pueden verterse a la red o almacenarse en una batería.
Por eso conocer únicamente el total anual es un excelente comienzo, pero el perfil horario mejora considerablemente el dimensionamiento.

Consumos que pueden cambiar el tamaño de la instalación
No todas las viviendas utilizan electricidad de la misma forma.
Hay determinados equipos que pueden aumentar significativamente las necesidades energéticas y que conviene identificar antes de dimensionar.
Por ejemplo:
Piscina. La bomba de filtración puede representar un consumo relevante y, además, existe la posibilidad de programarla durante las horas solares.
Aire acondicionado. En viviendas con un uso frecuente puede tener un peso importante.
Termo eléctrico. Calentar agua mediante electricidad también forma parte del consumo que debemos considerar.
Aerotermia. Puede modificar considerablemente el perfil energético de una vivienda.
Vehículo eléctrico. Introduce un nuevo consumo que dependerá de los kilómetros recorridos y de cuándo se realicen las cargas.
Bombas de agua y riego. Especialmente relevantes en determinados inmuebles.
No se trata únicamente de identificar cuánto consumen, sino también de comprobar si podemos desplazar parte de esos consumos hacia las horas de producción fotovoltaica.
Eso puede mejorar el aprovechamiento de la instalación sin añadir un solo panel.
Qué hacer si tu consumo va a aumentar
Aquí conviene no limitarse a mirar el pasado.
Imagina que actualmente consumes 3.500 kWh al año, pero dentro de unos meses vas a comprar un vehículo eléctrico.
Dimensionar toda la instalación exclusivamente alrededor de esos 3.500 kWh podría dejar fuera un cambio que ya sabes que va a producirse.
Lo mismo ocurre si tienes previsto:
- instalar aire acondicionado;
- cambiar a aerotermia;
- añadir una piscina;
- ampliar la vivienda;
- convertirla en residencia habitual;
- incorporar nuevos equipos eléctricos.
No recomiendo sobredimensionar una instalación basándose en posibilidades remotas, pero los cambios previstos y razonablemente seguros sí deberían entrar en el cálculo.

Cómo pasar de los kWh consumidos a las placas solares
Una vez sabemos el consumo anual podemos empezar a dimensionar.
Pero no existe una conversión universal del tipo “X kWh de consumo = X paneles”.
Primero debemos estimar qué potencia fotovoltaica necesitamos.
Después podemos convertir esa potencia en número de paneles según los módulos utilizados.
Por ejemplo, si después del estudio estimamos una instalación alrededor de 4 kWp y utilizamos módulos de 450 W:
4.000 ÷ 450 = 8,89
Una configuración posible serían 9 paneles, que proporcionarían aproximadamente 4,05 kWp.
Precisamente por eso hemos separado estos conceptos.
Si quieres profundizar en el siguiente paso, consulta nuestra guía sobre qué potencia de placas solares necesitas según tu consumo.
Y si ya conoces aproximadamente la potencia necesaria, puedes ver cuántos paneles solares necesitas según la potencia de cada placa.
También puedes consultar nuestra explicación completa sobre cuántas placas solares necesitas para una casa en Tenerife.
Este artículo, por tanto, se convierte en el punto inicial de una secuencia muy lógica:
Consumo → potencia → número de paneles → diseño de la instalación.
Obtén una primera estimación para tu vivienda
Si no quieres recopilar todos estos cálculos manualmente, puedes empezar con nuestra herramienta.
La calculadora solar de Tenerife Autoconsumo utiliza varios datos del inmueble para ofrecerte una primera estimación de la instalación.
Calcula tu instalación solar
Podrás obtener una orientación sobre potencia, paneles, producción y posible ahorro.
Si ya dispones de facturas y quieres avanzar hacia una propuesta concreta:
Compara presupuestos de instalación en Tenerife
Facilita las características principales de tu inmueble y de la instalación que estás buscando.
Preguntas frecuentes
¿Dónde aparece el consumo eléctrico en la factura?
Las facturas eléctricas muestran la energía consumida durante el periodo de facturación expresada normalmente en kWh. Su ubicación exacta depende de la comercializadora y del formato de factura.
¿Cuántos kWh consume una casa al año?
No existe una cifra válida para todas las viviendas. El número de ocupantes, electrodomésticos, climatización, agua caliente, piscina, vehículo eléctrico y hábitos pueden producir diferencias muy grandes entre hogares.
¿Puedo calcular las placas solares utilizando solo mi factura mensual?
Puedes obtener una primera orientación, pero es preferible disponer de varios meses y, si es posible, aproximadamente un año de consumo. Además, para un dimensionamiento preciso interesa conocer cuándo se produce ese consumo.
¿Debo utilizar euros o kWh para calcular las placas solares?
Siempre que sea posible, utiliza kWh. El importe en euros depende también de tarifas, precios, potencia contratada, impuestos y otros conceptos.
¿Qué pasa si consumo principalmente por la noche?
Los paneles producen durante las horas con radiación solar. Si una parte importante del consumo ocurre cuando ya no existe producción, habrá que estudiar el aprovechamiento de excedentes, la posibilidad de desplazar consumos y, si resulta interesante, una batería.
¿Necesito instalar suficientes placas para producir todos mis kWh anuales?
No necesariamente. El objetivo económicamente adecuado puede ser diferente de igualar exactamente producción y consumo anual. Hay que estudiar autoconsumo directo, excedentes, coste de la instalación y perfil energético.
Tu consumo es el punto de partida, no la respuesta completa
Antes de decidir si necesitas seis, diez o quince paneles, conviene saber qué demanda energética estamos intentando cubrir.
El consumo anual en kWh nos proporciona esa primera referencia.
Después debemos añadir los horarios de consumo, características de la cubierta, producción solar esperada y posibles necesidades futuras.
Solo entonces podemos pasar correctamente del consumo a la potencia y de la potencia al número de paneles.
Y ese orden evita uno de los errores más frecuentes al estudiar autoconsumo: elegir primero cuántas placas queremos y preguntarnos después si son las adecuadas.
